Alemania recibe migrantes calificados

Suzanne Daley y Nicholas Kulish

The New York Times en Reforma 06-05-12

Schwäbisch Hall, Alemania

Aun que gran parte del sur de Europa está batallando con crecientes tasas de desempleo, una Alemania robusta está desesperada por trabajadores preparados, y los está buscando en el sur.

En los últimos 18 meses, ha reclutado a miles de los mejores y más brillantes del Continente al pintoresco poblado de Schwäbisch Hall y muchos otros como él, una migración de jóvenes altamente calificados en busca de empleo que podría retrasar aún más a los rezagados de Europa, al tiempo que le da a Alemania una mayor ventaja.

Cristina Fernández-Aparici Ruiz, de 36 años, es una ingeniera recién llegada de España, donde el desempleo acaba de alcanzar el 24.4 por ciento, nivel digno de una depresión. Fernández-Aparicio trabaja en una compañía industrial cerca de Schwäbisch Hall.

Su alemán es inconsistente. Pero la compañía, Ziehl-Abegg, le asignó un mentor. Y si necesitaba ayuda para encontrar un doctor o para ir al supermercado, la compañía también estaba lista para ayudarla con eso.

“Son muy amables aquí”, dijo Fernández-Aparicio, quien es de Madrid. “Y por el momento no hay empleos en España”.

El libre movimiento de mano de obra es un principio fundamental de la Unión Europea y parte central del esfuerzo para crear un solo mercado unificado. Sin embargo, en épocas más prósperas, pocos trabajadores fuera de Europa Oriental se sintieron impulsados a dejar su hogar.

Eso está cambiando bajo las presiones de la crisis del euro y de una difícil recesión, y los patrones, gobiernos y los mismos migrantes hoy descubren que la inmigración, incluso cuando es legal y nominalmente aceptada, puede crear tensiones. Y se coincide de manera generalizada en que Europa está entrando a una nueva era cuyas ramificaciones apenas empiezan a ser entendidas.

Los europeos del sur están aliviados por encontrar refugio en esta región predominantemente rural en el Estado de Baden-Württemberg. Sin embargo, las presiones de idiomas y culturas diferentes hacen que muchos duden cuando se trata de compromisos más largos como registrar sus automóviles o firmar contratos de telefonía celular por dos años.

El área es hogar de muchas de las empresas familiares pequeñas y medianas, conocidas como las Mittelstand, que impulsan la economía de las exportaciones industriales germanas. Hay 7 mil 500 empleos disponibles en Heilbronn-Franken, región donde se localiza Schwäbisch Hall, aunque la necesidad más apremiante es por ingenieros.

Cuando Hermann-Josef Pelgrim, el Alcalde, invitó a varios periodistas del sur de Europa para que escribieran sobre las oportunidades de empleo en Schwäbisch Hall este año, la respuesta a un artículo muy positivo de un reportero portugués fue abrumadora. Desde entonces, más de 15 mil portugueses desempleados han enviado su currículum vítae, y unos 40 simplemente se presentaron.

En diciembre, un avión con 100 ingenieros españoles voló al cercano Stuttgart para entrevistas laborales. En menos de un mes, aproximadamente una tercera parte había sido contratada. Y algunas compañías alemanas han estado seleccionando a profesionistas españoles, portugueses, griegos e italianos de sitios de internet como LinkedIn.

Sin embargo, la migración ha provocado temores de que puede estarle confiriendo otra ventaja a la economía más poderosa de Europa. Los exportadores alemanes se han beneficiado de un euro con un valor llevado a la baja por los emproblemados países del sur, y pueden pedir créditos a tasas súper bajas al tiempo que los inversionistas buscan resguardos.Ahora, cuando los países del sur ven a sus jóvenes mudarse al norte, algunos también se quejan de una fuga de cerebros.

“Esta generación de jóvenes que se está marchando son los mejor calificados de nuestra historia”, dijo César Castel, director de operaciones de la división española de Adecco, firma de reclutamiento suiza. “Es una pérdida inmensa de inversión para España. En promedio nos cuesta 60 mil euros capacitar a cada ingeniero, y se están yendo”. Eso equivale a alrededor de 80 mil dólares.

Castel dice que acostumbraba buscar empleados para compañías españolas. Ahora busca españoles para compañías extranjeras, muchas de ellas alemanas.

Si la economía española da un giro de 180 grados en dos años, señaló Castel, espera que el 90 por ciento de los profesionistas españoles regrese a casa. Si la recesión persiste, las cifras podrían caer en forma precipitada al tiempo que los trabajadores se casen y tengan hijos en el extranjero. Castel teme una situación en la que las economías del norte retengan la industria y las del sur se queden con la agricultura y el turismo.

La experiencia de Alemania con la integración de trabajadores extranjeros, en particular con una gran minoría turca, ha resultado difícil. Hoy, muchos funcionarios del Gobierno y líderes empresariales están ansiosos por ser hospitalarios.

La demografía es reveladora: el año pasado, la población alemana creció por primera vez desde el 2002, gracias a una inmigración neta de 240 mil personas.

Para España, la migración alivia la presión de la asistencia social del Gobierno que no da abasto. En Baden-Württemberg, la tasa de desempleo es de sólo el 4 por ciento. En general, a los ingenieros se les está ofreciendo el doble de sueldo que podrían ganar en casa, dijo un ingeniero español, aunque los impuestos son más altos en Alemania.

Los migrantes sureños encuentran más atractiva Alemania que Sudamérica y Australia porque está muy cerca de casa. Algunos dicen que esperan hacer su vida en Alemania, pero muchos tienen la esperanza de regresar a casa..

Por ahora, la migración beneficia a ambos países. El conflicto empezará cuando España se recupere y quiera a sus ingenieros de regreso.

Muchos españoles dicen que hay que acostumbrarse a trabajar en Alemania, pues los alemanes son mucho más directos que los españoles y mucho más callados. Nadie hace llamadas personales durante las horas de trabajo, aunque el día laboral es mucho más corto.

David Jiménez, de 23 años, quien trabaja cerca de Stuttgart, comentó que sus primeras semanas fueron una pesadilla. Todavía no sabe cuáles productos hay cuando va de compras.

“No puedo resfriarme”, señaló. “Si me resfrío no sé qué voy a hacer”.

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About margaritabéldam

Maestra en Ciencia Política y aprendiz de escritora.

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