Discriminación

Un golpe en el estómago, una sensación de impotencia, el impulso iracundo de defenderlo. Eso sentí al ver a mi compatriota, tal vez en sus treinta pero acabado por la pobreza y la necesidad, expresarse a gestos –con una sonrisa perenne en los labios- ante el norteamericano que aparentaba ser su jefe. Nunca abrió la boca, no la necesitaba porque no puede expresarse en inglés, tocó el brazo del hombre alto y gordo y le hizo señas de que quería algo de comer. El otro sonrió burlonamente y negó con la cabeza. La rabia me invadió por completo. Pensé: a cuantos paisanos míos los discriminan igual y les niegan un bocado porque saben que no tienen manera de defenderse en un país extraño.

Una sola ocasión, en el verano de 2009, tuve la oportunidad de ver llegar a varios trabajadores agrícolas a una tienda mexicana en el condado de Henderson y los vi llegar sucios de tierra, con sus ropas de trabajo, cansados de las largas jornadas al sol pero con dólares en la mano para comprar las mercancías conocidas en una tienda enorme que les ofrece en español desde abarrotes hasta ropa para bautizos, sombreros y artículos de lujo. Todo indica que los inmigrantes agrícolas son renuentes a comprar en las malls americanas por dos razones principales: no tener que desplazarse en auto hacia ellas y no sentirse incómodos en un ambiente que los rechaza en general.

En el restaurante, después de algunos minutos, el jefe comprendió que lo que solicitaba mi paisano era que le pidiera una hamburguesa. Los dos frente a la cajera, el mexicano con un inusitado billete de cien dólares en la mano, ella se dirige a él preguntando si quiere papas fritas, él se desconcierta, no entiende muy bien pero asienta con la cabeza. Sigo sintiendo rabia que debe reflejarse en cada uno de mis gestos y en mi rostro, me acerco a tratar de ayudar, sin embargo todo acabó, nadie parece captar mi indignación, salvo el tercer individuo, americano también, quien me ha observado pasar de una gran sonrisa al enrojecimiento y conmoción por la furia.

Coincidimos en la salida, los dos americanos van caminando rápido con el inmigrante a cinco pasos atrás de ellos, aprovecho para preguntarle a gritos si habla español y de dónde es, farfulla algo que no entiendo pero sé que no es la respuesta que busco, vuelvo a preguntarle de dónde es, ahora me contesta rápido que de Puebla y me da las gracias. Le grito un hasta luego y sigo mi camino pensando que no se enteró que me hizo descubrir por vez primera la intensidad de la humillación de ser un inmigrante indocumentado en Estados Unidos, sin la posibilidad de expresarse en inglés. Reflexiono sobre quién lo trajo a este país, si ha llegado recientemente porque todo indica que no tiene mucho tiempo aquí, siento ganas de orientarlo en una forma más amplia. Se ha ido y supongo que no volveré a verlo.

No sé si mi indignación fue mayor porque en alguna ocasión me he sentido igual. A pesar de que tengo un nivel elevado de inglés académico -lo entiendo muy bien al leerlo y lo escribo sin faltas de ortografía-, todavía tengo dificultades para comprenderlo cuando lo hablan y fallo al expresarme fluidamente en términos cotidianos porque tengo carencias de un vocabulario de palabras comunes y corrientes. Tal vez mi ira se debió en gran parte a verme reflejada en ese paisano, desenvolviéndome a veces a señas y con una sonrisa en la boca para ocultar la pena de saberme vulnerable ante otro ser humano que se cree superior porque está en su país.

Publicado en vertice.com y su respectiva edicion impresa el 3 de octubre de 2012 y en La Noticia el 17 de octubre de 2012.

Anuncios

Etiquetas:

About margaritabéldam

Maestra en Ciencia Política y aprendiz de escritora.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: