Reelección

El martes 6 de noviembre se llevaron a cabo las elecciones presidenciales en Estados Unidos. Desafortunadamente para mí no pude vivir ese momento en el lugar de los hechos. Sin embargo, el interés que generó la posible relección de Barack Obama como presidente o la elección de Mitt Romney alcanzó con mucha anticipación las montañas del oeste de Carolina del Norte donde me encontraba hasta hace quince días. Era posible escuchar las pláticas entre los lugareños sobre quién era el mejor candidato y las razones que esgrimían para defender a su favorito y denostar al contrario.
Asimismo, las redes sociales estaban saturadas de información generada sobre y por los candidatos. El equipo de Obama volvió a basar su estrategia electoral en la tecnología y quienes proporcionamos nuestro email desde 2008 para recibir correos sobre su trabajo, recibimos al menos 5 mensajes diarios de los diferentes miembros de su equipo, de los personajes públicos que lo respaldaban, del propio candidato demócrata y de su esposa Michelle.
A pesar de toda esta campaña favorable a Obama, tuve mis dudas de que su popularidad remontara los declives que enfrentó durante la misma y la desventaja que representaba la percepción de la ciudadanía sobre su desempeño como presidente en diferentes áreas de gobierno y, sobre todo, su falta a los compromisos que pactó con los grupos minoritarios que lo respaldaron en la elección pasada.
Algunos líderes hispanos, sobre todo en la zona de California, se expresaban –lo siguen haciendo- con una crítica ácida hacia el trabajo que el presidente afroamericano ha desarrollado con los problemas de los migrantes y demuestran con datos y hechos cómo durante el mandato de Obama, las deportaciones de latinos indocumentados se incrementaron, se volvieron masivas y despiadadas, algo nunca visto ni en los períodos de presidentes con tendencias más conservadoras, quienes jamás prometieron una reforma migratoria como lo hizo Obama.
¿En quiénes encontró el demócrata el apoyo que necesitaba para ganarle a Romney? En esos grupos a quienes más ha fallado: los inmigrantes hispanos. Tal como lo pronosticaron los especialistas, si el presidente lograba movilizar a las mujeres y a los latinos, podría ganar nuevamente la presidencia. Los resultados de los análisis muestran que el 96% de las mujeres afroamericanas y el 76% de las latinas votaron por Obama.
Esos estados “swing” o columpio que definen las elecciones estadunidenses como Ohio, Virginia, Nevada y Colorado fueron los bastiones principales donde las mujeres, solteras, jóvenes, afroamericanas o latinas tomaron el mando de las pasadas elecciones en Estados Unidos. Los datos de los análisis postelectorales siguen fluyendo por los medios de comunicación y a través del internet para dar a conocer el comportamiento electoral de los votantes en ese país. Tendremos tela de dónde cortar.
Publicado el 14 de noviembre de 2012 en verticediario.com y su respectiva edición impresa.

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About margaritabéldam

Maestra en Ciencia Política y aprendiz de escritora.

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