La banda de los ocho del Senado de Estados Unidos

The gang of eight logró en los primeros minutos del miércoles 17 de abril presentar la iniciativa de reforma con el siguiente título corto Border security, Economy Opportunity and Immigration Modernization Act –Acta para la modernización de la inmigración, Oportunidad Económica y la seguridad de la frontera-.
Son 844 páginas o fojas que el Senador Schumer en su propio nombre y en el de los siete restantes de la ahora conocida como pandilla de los ocho: McCain, Durbin, Graham, Menendez, Rubio, Bennet y Flake presentaron en la primera sesión de la fecha mencionada ante el 113 Congreso.
Inicia el texto después del consabido índice. El Congreso hace las siguientes declaraciones: (1) Esta Acta reconoce que de su éxito depende la seguridad de los Estados Unidos de América y el establecimiento de un coherente y justo sistema para integrar a aquellos que buscan unirse a la sociedad americana.
(2) Tenemos el derecho y el deber de tener seguras nuestras fronteras y mantener nuestro país salvo y próspero. Como una nación fundada, construida y sostenida por inmigrantes tenemos también la responsabilidad de sostener el poder de la tradición en una forma balanceada que asegure un más próspero futuro para América.
Dejando de lado el debate de que América no se restringe solamente a los Estados Unidos de América, que americanos somos todos los países que integran este enorme continente desde Alaska y Canadá hasta Chile y Argentina atravesando por Centro y Sudamérica y sus pobladores, la iniciativa de la reforma migratoria está planteando desde sus primeras líneas los intereses que mueven a los ocho senadores.
No se trata de una amnistía, no va a ser una reforma migratoria facilitada para quienes están viviendo como indocumentados en Estados Unidos. Es una forma, un camino de ciudadanización que, según se vislumbra, tomará muchos años antes de que quienes reúnan todos los requisitos para solicitarla les permitirá el acceso a una primera estadía donde pasarán de ser “ilegales, aliens o mojados”, a ser conocidos como Inmigrantes provisionales registrados (Registered Provisional Immigrants), con los pagos de sumas que van desde los $500 dólares en adelante, por diferentes multas, solicitudes, etc.
Después de diez años de mantener este estatus, de que hayan mantenido una conducta intachable y de que las fronteras se hayan militarizado y protegido al máximo para impedir la llegada de nuevos migrantes, los Inmigrantes provisionales registrados podrían solicitar su Green card para ser residentes y posteriormente tratar de acceder al último escalafón y a la máxima aspiración de muchos, la ciudadanía americana.
Publicado en Verticediario, edición impresa y online el 24 de abril de 2013

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About margaritabéldam

Maestra en Ciencia Política y aprendiz de escritora.

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