República Dominicana y sus inmigrantes indocumentados

El domingo 3 de noviembre consulté un artículo de Mario Vargas Llosa en la página web de El País, diario español con enorme influencia en nuestra Iberoamérica. Los Parias del Caribe, el título, sonaba un poco a película gringa de Johnny Depp. Sin embargo, el contenido es muy disímil. Quiero aclarar que si toco el tema es porque se encuentra relacionado con la situación que presentan miles de migrantes, emigrantes o inmigrantes alrededor del mundo, no porque crea que puedo compararme con el señor Vargas Llosa en conocimientos y mucho menos en el uso del castellano para expresarme sobre un tópico.

El artículo del escritor nacido en Perú, naturalizado español, aborda con conocimiento profundo de causa –tiene libros acerca de República Dominicana como La Fiesta del Chivo, relato ubicado durante la dictadura de Trujillo; además de que uno de sus hijos radica ahí en la actualidad– la situación que han vivido a lo largo de todo el siglo pasado y el presente los haitianos pobres que emigran desde su país de origen hasta el receptor, tan próximo que pueden hacerlo caminando.

La dictadura a la que fue sometida Haití durante largas décadas y la pobreza que ha subsistido, agravada con el terremoto que asoló al pequeño país en 2010, han sido factores que han alentado la migración de sus habitantes hacia República Dominicana en donde se empleaban en las haciendas cañeras y en labores domésticas, principalmente. Después de tantos años de migración, en pleno siglo XXI, sale a relucir un problema para los inmigrantes descendientes de haitianos, nacidos en territorio dominicano: el Tribunal Constitucional, el más alto del país, les está negando la ciudadanía a todos aquellos que tengan apellidos franceses –sospechosos para las autoridades dominicanas-.

Los hijos de haitianos tienen el apellido verbal, que no escrito (porque carecen de papeles de identidad) de sus padres originarios de una antigua colonia francesa. Al momento de presentarse ante la Junta Central Electoral, esos apellidos franceses no pueden ser contrarrestados con ninguna prueba o testimonio. Estos casi 200 mil dominicanos descendientes de haitianos no hablan francés ni creole sino español, porque toda su vida ha transcurrido en la República Dominicana es una evidencia inaceptable para las autoridades dominicanas.

El caso de Juliana Deguis Pierre de 29 años es el que ha despertado las conciencias de la comunidad nacional e internacional porque aun contando con un acta de nacimiento suscrita por el gobierno, la Junta Central Electoral se negó a darle el carnet de identidad para ejercer sus derechos como ciudadana, horror que ratificó y amplificó el Tribunal Constitucional al hacer retroactiva la nueva ley para todos los inmigrantes irregulares (indocumentados) en la República Dominicana.

De un continente a otro, de un país a otro, en una misma región o en la misma isla caribeña, los abusos en contra de quienes emigran en busca de mejores condiciones de vida implica graves consecuencias para los que se atreven a “violar” las leyes, sin tomar en cuenta que sus derechos básicos como seres humanos han sido violentados a lo largo de siglos. Tenemos que encontrar la fórmula para convertir al mundo en un hogar para todos sus habitantes, creando la conciencia de que el hogar se cuida y se preserva para las siguientes generaciones.

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About margaritabéldam

Maestra en Ciencia Política y aprendiz de escritora.

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