Una peruana al lado de Barack Obama

He seguido de cerca los acontecimientos de los mexicanos en el extranjero, de los migrantes con documentos o de los inmigrantes indocumentados sin distinción de país receptor, desde 2005, año en que inicié mis investigaciones sobre la posibilidad de reglamentar su voto. A lo largo de ocho años he ido ajustando mis metas respecto a mi investigación hasta que la convertí en el tema de mi tesis de maestría.

Mi estimado director de tesis, me dio las alas –aunque no los recursos económicos- para ir la frontera a encuestar a 500 inmigrantes mexicanos con una hojita llena de catorce preguntas y sus respuestas de opción múltiple. No fui a la zona fronteriza porque no conocía a nadie allí. Me fui a Carolina del Norte con los recursos de un patrocinador generoso. Desde el verano de 2009 he convertido a ese estado del sureste de Estados Unidos en mi propio receptor.

He tenido el gusto y la suerte de encontrarme con personas maravillosas. Connie, la señora norteamericana de noventa o más años, quien fue profesora voluntaria de inglés de varios chicos latinos, el afroamericano cordial y amable que nos ayudó a mi esposo y a mí a reportar un incidente con el auto en renta durante más de veinte minutos, a los muchos hispanos amigos de mi patrocinador y a las chicas maravillosas del National Latina Institute for Reproductive Health.

He escrito las historias que me han contado, en la medida en que he tenido el tiempo de transcribirlas desde los audios que tengo grabados. He contado en este espacio de mis entrevistas con ellos y ellas, cuando me ha sido posible. Hoy me siento orgullosa de retomar una charla que tuve con dos de las líderes del DMV-LOLA hace unos meses sobre el Unity Rally que iban a realizar frente a la Casa Blanca en demanda de la aprobación de la llamada Reforma Migratoria. Entrevisté a Lissette Miller y a Margie del Castillo.

Hija de inmigrantes peruanos, ciudadana americana de primera generación, Margie no olvida sus raíces hispanas y se vincula a las causas de su comunidad y a la de las mujeres. Ella no tendría necesidad de luchar por algo que tiene desde su nacimiento: los documentos que la acreditan para trabajar y estudiar legalmente en Estados Unidos. Sin embargo, sus padres la prepararon para contribuir en lo posible a mitigar el sufrimiento de quienes –como ellos- llegaron sin papeles a un lugar desconocido.

Gracias al trabajo que hemos realizado por separado a lo largo de los años -aún sin conocernos porque Margie está en sus veintes- hoy puedo compartirles el orgullo que me embarga saber que Margie mi amiga y compañera de entrenamiento LOLA (Latinas Organizing for Leadership and Advocacy Training), quien me concedió una entrevista hace dos meses para mi programa de radio, conoció y saludó de mano al Presidente Barack Obama.

No sólo eso, Margie estuvo a su lado como representante de los hispanos durante el discurso que él ofreció para los diferentes medios de comunicación sobre el tema migratorio la semana pasada. Sabemos que tu presencia en esos círculos de poder en Estados Unidos junto a otros líderes latinos será favorable para todos los indocumentados a quienes representas. Como se dice en inglés: That’s the way to go! ¡Qué manera de hacerla, Margie! ¡Felicidades!

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About margaritabéldam

Maestra en Ciencia Política y aprendiz de escritora.

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