Filantropía para la televisión

El 24 de julio apareció una nota en El País acerca de un programa de televisión llamado Knock Knock Live que donó la cantidad de cien mil dólares a una familia latina inmigrante a través del futbolista inglés David Beckham. El programa en cuestión graba episodios en donde un personaje famoso toca –literalmente- a la puerta de una casa elegida y hace la entrega del dinero en vivo para compartir las reacciones de sus habitantes con la audiencia.

En el capítulo de referencia, Beckham se hace presente ante la familia González -inmigrante en California, Estados Unidos- la cual está conformada por mexicanos representativos de la clase trabajadora donde el padre debe salir todos los días a jornadas muy largas que le impiden convivir con el resto de la familia. El ejemplo clásico de una familia latina inmigrante e indocumentada.

Dos aspectos son resaltables en la nota periodística. Primero, el gran número de estadísticas manejadas por el o los autores -cuyo nombre no figura, lo que hace suponer que se trata de una nota de la redacción- acerca de la situación de los inmigrantes indocumentados en general, y de los latinos en particular. Este hecho llama la atención porque la noticia apenas abarca 5 párrafos y los tres últimos están repletos de porcentajes tomados del Center for American Progress.

Las cifras son las siguientes: De 154 millones de trabajadores en Estados Unidos, 8,3 son inmigrantes indocumentados –las oficiales mencionan 12 millones-, que en California conforman el 10% de la fuerza laboral, al igual que en Arizona y en Nevada. El promedio nacional de ingresos para un ciudadano norteamericano es de 50 mil dólares que contrastan con los 36 mil que gana un inmigrante indocumentado, ingresos que mantienen en la pobreza a un tercio de sus hijos y a una quinta parte de los adultos.

El segundo hecho remarcable de la noticia es su referencia a un espectáculo que combina el impacto mediático de la televisión con la filantropía y con la inmigración latina en Estados Unidos, tema candente en estos días por el veto a que ha sido sometida la iniciativa de ley del presidente para permitir la regularización de indocumentados y por las declaraciones racistas de Donald Trump hacia los mexicanos. Con este show los inmigrantes se sienten reconfortados cuando una familia como la suya recibe los cien mil dólares que los ayudaran a solventar sus problemas económicos.

Figuras públicas como Bill Gates y su esposa, Oprah Winfrey o  Mark Wahlberg, además del propio Beckham, dirigen organizaciones filantrópicas dedicadas a brindar ayuda en temas de su interés donando su dinero y su tiempo. Estas acciones no hablan de un gran corazón –o al menos, no sólo hablan de un gran corazón- más bien están relacionadas con fortunas que intentan diversificarse  en otros campos de influencia o de poder.

Paradójicamente los filántropos palian las condiciones de pobreza de algunos a los que orillaron a vivir con carencias para que sus fortunas se incrementaran. Un proceso que simplificado puede ser el siguiente, crean y acumulan sus fortunas a cualquier costo, alcanzan cierto grado de conciencia que los impele a participar en la moda de la donación y luego se compran el escaparate perfecto, un show de televisión filantrópico que tranquiliza sus conciencias. ¿Alguna coincidencia?

Publicado en Veritcediario edición impresa y online el 29 de julio de 2015

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About margaritabéldam

Maestra en Ciencia Política y aprendiz de escritora.

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