Siempre tendremos París

¿Por qué nos impactaron tanto los atentados terroristas en la capital francesa del viernes 13 de noviembre? Tal vez porque, además de ser una democracia consolidada desde hace muchos años con alternancia de los partidos en el poder y de ser parte de las potencias occidentales por su capacidad económica, política y militar, Francia es la cuna de los derechos del hombre y del ciudadano y cuenta con uno de los regímenes más benevolentes con aquellos que ingresan en su territorio, los inmigrantes con documentos o sin ellos.
Tienen razón todos los que protestan para expresar que cada una de las masacres que suceden en su lugar de origen o de residencia, son tan importantes como la que se perpetró en París. Aquéllos que se atrevieron a levantar la voz para contradecir el lugar común de compadecer a los parisinos y a los extranjeros fallecidos en los ataques terroristas tienen un punto a favor porque una vida humana o cientos de ellas tienen el mismo valor incalculable cuando terminan en circunstancias violentas en París, en Líbano, en Siria o en México. Las (en apariencia) diferentes formas de violencia que están haciendo sucumbir a las poblaciones de los países anteriores y muchos más en el mundo, tienen un denominador común: la lucha por el poder, controlar a los demás en sus formas de vida, en su religión, en su forma de pensar, en su trabajo, es una de las metas de quienes levantan las armas en contra de sus congéneres. Un poder cada día más disperso, más difuso pero todavía anhelado por líderes religiosos, políticos y/o económicos.
Tienen razón quienes se inconforman porque muy pocos se comprometen para denunciar y evidenciar la violencia a la que estamos sometidos quienes vivimos en México, porque nuestra violencia sucede en un país emergente y está vinculada a una actividad económica ilegal. Nuestra violencia cotidiana tendría que ser ocultada con vergüenza, según la sociedad internacional, porque no tiene el glamour de la capital parisina, no le pasa sólo a la burguesía bohemia -o bobo por sus iniciales en francés- que viven y disfrutan en ciertos quartiers (colonias), ni proviene de grupos extremistas musulmanes en sus cruzadas para imponer su religión en todo el mundo.
La violencia que impera en México la ejecutan hermanos mexicanos casi siempre, transcurre en cualquier ciudad o en los pueblos más apartados y cubre con un manto de ignominia y de duda a aquellos que caen en ella. Los franceses y extranjeros que fueron masacrados en Francia tienen un aura de mártires sacrificados a un dios mezquino y castigador que trata de expandir sus fronteras e intenta recordar a los países de occidente que viven en constante pecado. Los mexicanos y extranjeros caídos en la guerra contra el narco y entre el narco son ciudadanos que tienen manchada su memoria por la incertidumbre de si merecían o no morir, porque en el juicio popular es probable que participaran en esas actividades delictivas y fueran parte de “los malos”.
Nadie va a mover un dedo, nadie pondrá veladoras en el lugar de los caídos (porque muchas veces ni siquiera se sabe dónde están los cuerpos), Facebook no permitirá que nuestra bandera sea colocada en la foto de perfil de sus usuarios, ningún monumento público vestirá la bandera mexicana aunque miles han vertido su sangre en esta larga refriega de cárteles. Asimismo, ninguna bandera siria, libanesa o de cualquier otro país en donde haya guerra civil o que haya sido invadido por algún otro país para saquear sus riquezas, tendrá la oportunidad de ser homenajeada en público ni recibirá la solidaridad internacional al unísono. Nuestros muertos son invisibles y nuestra pena es mínima en comparación de la del primer mundo, según sus propias reglas.
Respondiendo a mi pregunta original puedo decir que tal vez nos impactaron los atentados terroristas en Paris porque la creencia popular es que en los países ricos donde todo está previsto, donde cada cosa está en su lugar (salvo lugares específicos), donde en apariencia se respeta la ley y la vida humana en general, no suelen acontecer masacres como la del viernes 13, sobre todo cuando las alarmas sonaron con anticipación en las oficinas de seguridad nacional. Todos aquellos migrantes que tienen como meta alcanzar territorio francés para encontrar una vida libre de violencia no podrán decir a lo Humprey Bogart en Casablanca“Siempre tendremos París”.
https://elblogdelmigrante.wordpress.com

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About margaritabéldam

Maestra en Ciencia Política y aprendiz de escritora.

One response to “Siempre tendremos París”

  1. Miguel Limon Ramirez says :

    Es cierto que el acto terrorista en Paris no tiene justificacion matar jente inocente no tiene nombre,pero tambien hay que decir que Francia ya abia atacado en Siria matando mucha jente inocente principalmente niños que no tenian nada que ver , y en esos ataques que hizo francia nadien puso la bandera de Siria en su perfil de facebook,yo pieso que los paises grandes son los que deven poner el ejemplo de paz y no a la guerra, y esto deveria empezar arespetar cada nacion.

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