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KAVANAUGH, RATIFICACIÓN BAJO PROTESTA

Kavanaugh, ratificación bajo protesta.

Margarita Bello Damián

La lucha en la arena política entre los dos partidos mayoritarios en Estados Unidos, el demócrata y el republicano, se trasladó al ramo judicial esta semana. El ministro en retiro Anthony Kennedy, conservador con efluvios liberales, podría ser sustituido por la propuesta del presidente Donald J. Trump, Brett Kavanaugh de 53 años y juez de la corte de apelaciones del distrito de Columbia, quien sostiene una línea más conservadora en asuntos capitales. La Suprema Corte de Justicia había mantenido una inclinación liberal en casos como Roe v. Wade a partir del cual se legalizó el aborto y en la aprobación de los matrimonios entre personas del mismo sexo gracias a Kennedy, pero los conservadores se impondrían si el nominado Kavanaugh logra ser confirmado por la Cámara de Senadores.

Acorde con The Daily, el podcast del The New York Times conducido por Marco Barbaro, la conformación y tendencia conservadoras de la Corte Suprema han sido el objetivo de todos y cada uno de los gobiernos republicanos en los últimos treinta años. Esta administración y este año son decisivos para lograr su meta. Estarían revirtiendo décadas de luchas a favor de los derechos de las mujeres y de las minorías, impidiendo avances en temas de igualdad e imponiendo su visión retrógrada desde las más altas esferas del poder norteamericano. Las tres ramas de gobierno estarían controladas por los republicanos.

Las audiencias de ratificación a su hombre en la Suprema Corte hallan a Donald J. Trump en medio de un campo de batalla con varios frentes. Más de 300 medios nacionales protestaron en su contra hace unas semanas, la circulación del libro de su antigua asistente Omarosa Manigault donde demuestra con grabaciones sus arrebatos racistas y denigrantes, las declaraciones de su exabogado Michael Cohen implicándolo en un delito federal, la publicación este miércoles de una editorial anónima de un colaborador de alto nivel que lo llama amoral y un próximo libro titulado Miedo de Bob Woodward, con entrevistas a sus asistentes en donde lo tildan de loco y peligroso, muestran a un presidente que no se encuentra en su mejor fase como jefe del ejecutivo y a quien incluso se debería destituir para indiciarlo.

Es así que la lucha por el control de la Suprema Corte dio paso a una audiencia de confirmación inusual trasmitida en vivo la mañana del martes 4. El juez Brett Kavanaugh resistió en silencio durante horas el intenso debate que se realizó frente a él por parte de los integrantes del Senado, cuando cada uno hizo uso de la palabra para externar su opinión sobre su persona. En tanto los demócratas expresaron sus dudas acerca de su capacidad, credibilidad y honorabilidad, los republicanos formaron barricadas en su defensa. Al ser una audiencia pública, los gritos en contra de Kavanaugh fueron una regla a lo largo de la mañana. Casi siempre era una mujer activista quien interrumpía con acusaciones o demandas ininteligibles a través de la televisión, pero claras por la sonoridad de las voces y por su intención de boicotear la ratificación del nominado como Ministro de la Suprema Corte de Justicia.

La audiencia del miércoles 5 inició con un panorama similar de protestas sostenidas por mujeres blancas de mediana edad, quienes interrumpían la audiencia de ratificación, mientras los senadores interrogaban en turnos de 30 minutos al nominado. Después de dos días de un bombardeo intenso al juez Kavanaugh por parte de los demócratas, haciéndolo titubear, sonrojarse y poniéndolo en jaque en diferentes ocasiones al grado de que el presidente del comité, republicano él mismo, tuvo que intervenir para defenderlo como se hace con un niño pequeño. Eran las seis de la tarde del miércoles y las audiencias concluyeron sin que el juez Kavanaugh haya sido ratificado como el noveno integrante de la Suprema Corte Justicia de Estados Unidos (SCOTUS), sin embargo, creo que lo más importante de audiencias tan largas y polémicas como éstas es la demostración de que los Estados Unidos siguen tratando de mantener su espíritu democrático al ventilar en un debate público la enconada lucha entre los integrantes del Senado para confirmar a un futuro ministro de justicia de la nación.

Todos los hombres de Trump

Todos los hombres de Trump.
Margarita Bello Damián.

Desde el martes 21, dos de los principales asistentes del presidente de Estados Unidos Donald Trump están en el ojo del huracán por la comisión de delitos graves. Michael Cohen exabogado del POTUS ha declarado su culpabilidad sobre los pagos con fondos de campaña que hizo a dos mujeres y Paul Manafort, su antiguo jefe de campaña acusado de 18 cargos, ha sido encontrado culpable de ocho entre los que se encuentran fraude y evasión de impuestos, a los que hay que agregar el ocultamiento de trabajos a favor de Rusia.

Acorde a su costumbre de dirigir a su nación a través de Twitter, la mañana del miércoles 22 el presidente abordó el tema sobre ambos colaboradores, dado que lo involucran en cargos criminales por los cuales podría ser indiciado y destituido o viceversa, destituido de su cargo e indiciado. Contrario a sus exabruptos viscerales al dirigirse a sus conciudadanos sobre lo que no le gusta, los cuatro únicos tuits que atañen a estos temas están escritos en un tono moderado que denota despreocupación sobre una posible destitución.

Acerca de la declaración voluntaria de culpabilidad de parte de Cohen, quien lo involucra directamente al decir que Trump le ordenó durante la campaña pagar a dos mujeres para comprar su silencio sobre sus relaciones extramaritales, un tuit expresa en dos líneas con tono burlón “Si alguien busca un buen abogado, les sugiero que no contraten a Michael Cohen”. Otro tuit por demás optimista explica que los cargos por los gastos de campaña de los que se acusa a su ex abogado no son un delito grave y que Obama logró un acuerdo fácil cuando fue acusado de lo mismo. Nada de qué preocuparse. En una entrevista posterior con CBSNews.com Trump negó en forma contundente conocer respecto a estos pagos sino hasta que Cohen comenzó a ser investigado al respecto.

Por su parte el exjefe de campaña recibió un tuit de conmiseración y de apoyo: “Estoy muy mal por Paul Manafort y su maravillosa familia… porque el poder judicial da hasta 12 años por (evasión de) impuestos, pero a diferencia de Cohen el hombre ha resistido sin inventar una historia para conseguir un trato. ¡Mucho respeto por un hombre tan valiente!”. Aunque Manafort no ha vinculado en forma directa al POTUS, una de las investigaciones que lleva a cabo el fiscal especial Robert Mueller sobre la injerencia de Rusia en las elecciones donde derrotó a Hillary Clinton, lo involucra en automático. Si su jefe de campaña ha sido encontrado culpable, Trump no podrá seguir negando el trabajo ruso a su favor y alegar como hasta ahora que es una cacería de brujas. (Witch hunt)

En ambos casos (y los de otros dos asistentes indirectos) lo interesante es si el presidente será llamado ante la justicia para que declare o si él mismo será procesado (impeachment). Los medios de comunicación están regodeándose en esta posibilidad, sin embargo, en las últimas horas de la tarde del miércoles –cuando escribía esta columna-, las entrevistas a senadores republicanos y demócratas coincidían en que no es un buen momento para hacerlo. Parece que las esperanzas de que Trump se convierta en el segundo presidente que dimita por violar la ley en un escándalo estilo Watergate, en casi 250 años de historia de Estados Unidos, no se verán realizadas en esta ocasión. Ojalá que los problemas legales del presidente se reflejen en las elecciones intermedias de noviembre próximo y, sobre todo, eviten su reelección.

Trump, traidor

Trump, traidor.

Con esta frase en inglés (TraitorTrump) y el hashtag #Enciérrenlo (#Lockhimup) proyectadas sobre un edificio de gobierno federal en San Francisco, las protestas contra el POTUS (President of the United States, Presidente de los Estados Unidos) Donald Trump continúan en el país vecino. La ira de los medios de comunicación, de los ciudadanos en general, de sus seguidores y aún de sus copartidarios republicanos tiene una base muy sólida, a la que Trump ha tratado de dar vuelta en Twitter con desparpajo primero y con puro entusiasmo después.

Durante la cumbre de Helsinki, Finlandia, donde se reunió a puerta cerrada con el líder ruso Vladimir Putin –sólo con dos intérpretes- se generaron suspicacias sobre los temas que abordaron. Sin embargo, la grave ofensa que ha tornado la arena pública de Estados Unidos en un campo de batalla contra Trump como enemigo común, fue la conferencia de prensa que dieron los dos mandatarios al terminar su encuentro privado. Trump se convirtió en vasallo de Putin al momento en que los medios los interrogaban sobre lo sucedido en las comicios norteamericanos de 2016.

El presidente norteamericano eximió a Rusia de toda injerencia en las elecciones expresando que, aunque tenía toda la confianza en sus servicios de inteligencia, Putin había sido muy poderoso en su negativa a una posible intromisión. Es decir, privilegió el dicho del ruso frente a las investigaciones realizadas por sus agencias, las que concluyeron que los rusos intervinieron activamente para que ganara el republicano. Una situación lógica si se toma en cuenta que su legitimación estaría en juego si acepta que Rusia lo ayudó a vencer a Hillary Clinton.

La actitud de Trump, de servilismo frente al líder ruso, ha hecho pensar a los analistas y a la prensa que Putin tiene algún tipo de material que lo compromete y lo está usando para controlarlo. Es posible, pero el desempeño de Trump en Finlandia y sus posteriores maniobras para rescatarse del golpeteo mediático han sido resultado de su ya conocida personalidad egocéntrica y del desdén que muestra hacia los procedimientos diplomáticos de su investidura y hacia el pueblo norteamericano. Elegido hace casi dos años por una ciudadanía deseosa de cambiar la política carismática de Barack Obama por una más agresiva que “volviera a Estados Unidos GRANDE otra vez”, Trump ha demostrado ser un CEO o gerente con una activa participación en Twitter. Allí es donde se desahogan los puntos nodales de su política, donde descarga en forma personal y sin filtro sus estados de ánimo y donde incluso ha realizado cambios en su gabinete.

Al ver la reacción de los medios y de sus conciudadanos a sus declaraciones sobre Rusia y Putin, Trump rectificó y trató de que sus frases fueran tomadas como una doble negativa que se convierte en una frase positiva. Todo un juego de palabras para recuperar su escaso prestigio frente a la comunidad nacional e internacional: Why wouldn’t be Rusia instead of why would be Rusia? ¿Por qué no habría de ser Rusia -quien tuvo injerencia en las elecciones? para suprimir su primera respuesta de ¿Por qué habría de ser Rusia -quien tuvo injerencia en las elecciones? Una tontería que puede ser desmentida si se revisa el video de la conferencia en YouTube y que parece la respuesta de un niño a la exigencia de los padres a que diga la verdad. No es en vano que en varios países europeos se ridiculiza al POTUS con un globo en forma de bebé con pañal y chupón, el Baby Trump balloon.

Al constatar que sus esfuerzos por rectificar sus declaraciones sólo han incrementado el fuego ciudadano, recordó que el respaldo de sus seguidores lo ha salvaguardado de situaciones similares al negar los hechos con entusiasmo y culpando a la prensa de ser vendida. El martes por la tarde escribió un último tuit sobre el tema “En tanto tuve una gran reunión con la OTAN, recaudando vastas cantidades de dinero y una mejor reunión con Vladimir Putin de Rusia, tristemente no se reporta de esa manera. Las noticias falsas se han vuelto locas”.

Cuánto daño hacen las personalidades desbocadas de quienes llegan a un puesto tan alto y con tanto poder que es casi imposible que escuchen a algún asesor o el dictado del pueblo al que en teoría tratan de servir. Pongamos nuestras barbas a remojar.

PAUL RYAN

PAUL RYAN

Este miércoles el vocero de los congresistas Paul Ryan, republicano representante del estado de Wisconsin, anunció oficialmente que no se presentaría en las elecciones de noviembre para tratar de reelegirse en su escaño. Tal como lo presentan en los medios noticiosos norteamericanos, Ryan es uno de los pilares del conservador partido republicano, uno de los más poderosos políticos de ese partido en Washington hasta este momento.

La noticia no sería más notoria que los cambios realizados por Trump a través de Twitter de algunos importantes miembros de su gabinete hace unas semanas. Lo resaltable en el caso de Ryan son dos situaciones, la primera es que de forma voluntaria rechazó la oportunidad de reelegirse por un periodo más en el cargo y, segunda, las razones que dio para hacerlo. “Durante 21 años me he dedicado a la política y mis hijos son adolescentes, ya no quiero ser un padre de fin de semana” dijo durante la rueda de prensa donde expresó su deseo de retirarse de la palestra.

Muy pocas veces tendremos la oportunidad de escuchar una justificación similar entre los políticos de primer nivel como Paul Ryan, quien también contendió para la vicepresidencia junto a Mitt Romney en 2012, tomando en cuenta su condición masculina, el éxito que ha tenido durante su carrera y el futuro promisorio que se le auguraba en política. Si me vuelvo suspicaz –no en vano he sido influenciada durante toda mi vida por las intrigas políticas hollywoodenses en la pantalla grande- creo que la verdadera razón puede ser otra y pronto, si le llegan al precio, estaremos conociéndola en un drama político sobre sus aventuras amorosas entremezcladas con sus conflictos económicos y políticos. Resta esperar.

Entretanto, quien no la pasó muy bien el miércoles fue Mark Zuckerberg ahora frente al comité de comercio de la propia Cámara de Representantes de la que todavía es vocero Paul Ryan. El CEO de Facebook fue incomodado con preguntas pertinentes, más precisas y con argumentos por parte de los congresistas hasta el grado de mostrarse enfadado y responder con enojo algunas preguntas. Una situación muy diferente a su comparecencia de ayer ante el Senado.

Zuckerberg y Trump frente al Senado

ZUCKERBERG Y TRUMP FRENTE AL SENADO

El martes compareció el CEO de Facebook, Mark Zuckerberg, ante el senado de Estados Unidos para responder a un interrogatorio por parte de los legisladores de la cámara alta. La preocupación principal, en apariencia, fue que la mente maestra detrás de la red social respondiera cómo es que el escándalo de Cambridge Analytica impactó en la privacidad de los usuarios de Facebook, o como lo dijo con claridad uno de los senadores, quién sería despedido por sus errores. La primera respuesta de Zuckerberg fue la aceptación de errores cometidos por su equipo que expusieron la privacidad de millones de usuarios como lo había hecho con anterioridad. Nada nuevo y lo rescatable de dos horas de una audiencia aburrida.

Pude apreciar a un grupo de señores mayores de 55 años luchando por comprender –después de tres lustros de existencia- qué es Facebook y cómo funciona. Lo que pudo ser aprovechado como una oportunidad de exigir cambios en las políticas de la red social, de restringir sus excesos, de someterla a una buena regulación, se convirtió en un interrogatorio de qué significa la política de privacidad, qué quiere decir tal estatuto en sus políticas –“porque yo siendo abogado no lo entiendo”- y de indagar tibiamente si Zuckerberg se sentiría a gusto sometiéndose a un control de la internet.

Es cierto que en nuestro país un ejercicio –espectáculo- como éste, donde un billonario acuda ante el Senado a responder por la política en sus empresas es poco probable, el de Zuckerberg ante sus senadores fue deplorable por la ignorancia de los señores de ambos partidos sobre el tema en cuestión. “Explícame cómo funciona si yo comparto con mis amigos de Facebook un anuncio de un tipo de chocolate, o bien ¿estarías dispuesto a que se regulara la internet?“, fueron algunos de los triviales cuestionamientos.

Alguno pretendió con un ataque continuado de preguntas incomodar al dueño de la plataforma más famosa en el mundo y terminó exhibido por cada una de las respuestas precedidas por un “Senador…” en un tono de respeto pero de asombro por lo obvio de la respuesta. Al final sólo obtuvo una sonrisa de sarcasmo de Zuckerberg y de muchos del auditorio por la certeza de que, a pesar de llevar las preguntas escritas, carecía de conocimientos sobre el tema, lo que en una audiencia en el Senado norteamericano significa incompetencia.

A pesar de que las senadoras mostraron un mejor nivel en el interrogatorio con preguntas más enfocadas, la percepción del interrogatorio es la confrontación del Senado envejecido y disminuido frente al poder del dinero de las grandes corporaciones, representadas por un muy joven Mark Zuckerberg, ícono de los billonarios del internet, quien ganó el encuentro.

Por el contrario, un discurso previo del líder de la minoría en el Senado para advertir al presidente Donald Trump que la investigación a Michael Cohen por parte de Robert Mueller no es una cacería de brujas, fue una excelsa demostración de lo contundente que puede ser el ejercicio del equilibrio de poderes en el gobierno: “El bombardeo japonés a Pearl Harbor fue un ataque a nuestro país, el 11 de septiembre fue un ataque a nuestro país, la interferencia de Rusia en nuestras elecciones fue un ataque a nuestro país. Una investigación a su abogado personal no es un ataque a nuestro país. Es lo que Estados Unidos siempre ha sido y todavía es, el respeto a la ley. En este país ningún hombre está por encima de la ley, ni siquiera el presidente.” Palabras textuales del senador demócrata Chuck Schumer. Pronto sabremos si fueron suficientes para impedir el despido del Consejero Especial Robert Mueller.

Rompiendo Fronteras: Sandra Escallón, periodista colombiana en NYC

Sandra - 5 of 72Rompiendo fronteras: Sandra Escallón, periodista colombiana en NYC

A principios de agosto pasado recibí un email en el que una chica me preguntaba si podía participar con su historia de inmigrante en mi blog. Por alguna extraña razón sólo pude ver el mensaje hasta un mes después. De inmediato acepté su propuesta y me dijo que estaría una semana de viaje pero al regresar me enviaría su borrador para que yo pudiera redactar el artículo final. Por supuesto, recibir el email de una completa desconocida que reside fuera de México me llenó de orgullo, porque corrobora que mi blog y estos artículos llegan a muchos países en el mundo.

 

Leer la historia de Sandra, incluido su extenso currículum como comunicadora, renovó mi ánimo para seguir trabajando este tema en el que llevo más de una década y que comparto aquí desde hace un lustro. Durante ese tiempo, he procurado que mis invitados cuenten su historia como mejor les parezca y sólo hago ligeras correcciones; ésta no es la excepción y, aunque la historia está escrita en tercera persona, es la voz de Sandra la que ustedes percibirán a través de las siguientes líneas.

 

Sandra es una periodista colombiana, residente en Nueva York desde hace 10 años. Siempre ha tenido una pasión profunda por conocer otras culturas a través del arte pero, sobre todo, por educar y mostrar  a otros la gran riqueza artística de cada país. Desde su llegada se enfocó en cubrir eventos que resaltan la riqueza cultural, la educación y el arte, y a entrevistar a artistas que con su trabajo dan mensajes positivos y de cambio a la sociedad.

 

Para empezar a cumplir sus sueños Sandra tuvo que romper barreras como inmigrante. Oriunda de Bogotá, llegó a Estados Unidos sin dominar el idioma inglés y sin conocer a nadie. Sus primeros pasos fueron aprender inglés y empezar a conocer personas que le ayudaron a vencer miedos y a sobrepasar las inseguridades de encontrarse lejos de su hogar en una ciudad multicultural, donde cada día se celebra la diversidad de los inmigrantes.
Sandra logró graduarse de la Universidad de Montclair en Nueva Jersey como periodista, gracias a su gran esfuerzo trabajando y estudiando hasta tarde para entender muchas palabras lejanas a su idioma. Con el apoyo de sus amigos que se convirtieron en su familia en el exilio, fue confiando, poco a poco, en sus habilidades y abriendo sus ojos a nuevas oportunidades. Así es como ha logrado trabajar con publicaciones y medios de prestigio como NY1Noticias y Hola!USA, y ha entrevistado a personas influyentes y famosas y a nuevos artistas que la han llevado a ser una periodista experta en temas culturales en la ciudad de Nueva York y en Latinoamérica, donde su trabajo es reconocido en el mundo cultural y artístico.

 

A lo largo de todos estos años de inmigrante en Estados Unidos, Sandra ha trabajado como jefe de prensa y especialista en relaciones públicas para World Music Boutique Productions y ha colaborado para festivales como The Colombian Film Festival como jefe de prensa y bloguera. Algunas de las coberturas que ha realizado son el Festival de Cine Colombiano en Nueva York, el New York Fashion Week, el Afro-Latino Festiva,  el Tribeca Film festival, entre muchos más. Sus entrevistados han sido grandes artistas como Calle 13, Bomba Estéreo, Hans Zimmer, Danay Arocena, JR, entre otros. También ha sido invitada como moderadora en paneles culturales como el Latino Film Market.

 

Sandra Escallón piensa que el amor, creer en los sueños y escuchar a su corazón son las herramientas para tener su propia luz y compartirla con el mundo. Con esta intención ha decidido emprender un viaje por Latinoamérica para enriquecerse más con esta cultura y asistir a las universidades para inspirar a los jóvenes a luchar por sus sueños, mientras continúa apoyando eventos y artistas que, como ella misma, rompen fronteras con su trabajo.

https://www.sandraescallon.com

https://sandraescallonblog.wordpress.com 

Publicado en verticediario.com y su edición impresa el 28 de septiembre de 2017.